Que Isaac recordara, el dueño de la librería Librería de Antigüedades Porter siempre estaba sentado en el mostrador del fondo de la tienda, escribiendo tranquilamente. Pero inusualmente, hoy el mostrador estaba vacío.
La puerta no estaba cerrada, así que no debía de estar fuera.
Cuando Isaac se acercó a la parte trasera de la tienda y gritó "Porter", la puerta de detrás del mostrador se abrió y el dueño, Porter, asomó la cabeza.
Porter solía ser un hombre con manchas de tinta en las manos o en la ropa, pero hoy iba vestido con más pulcritud, como si estuviera listo para viajar. No llevaba las gafas.
"Perdone, ¿estaba a punto de salir?".
"...Ah, eres tú."
Porter se puso las gafas que había dejado sobre el mostrador y se colocó el sombrero que llevaba en la mano.
"Acabo de terminar el manuscrito y estaba a punto de llevarlo a publicar. Pensaba utilizar los derechos de autor para irme de compras".
"Parece que he llegado en un momento milagroso, entonces".
Porter, que era conocido por ausentarse durante años, probablemente se habría ido por un tiempo si Isaac hubiera llegado un día después.
Ante el comentario jocoso de Isaac, Porter inclinó ligeramente el ala de su sombrero y esbozó una sonrisa irónica.
"...Milagroso, dices. Ah, un giro terriblemente cliché, pero debes tener el poder de convocar milagros y el destino. Eres extraordinario, el protagonista de una historia... si eso es una bendición o una maldición, no puedo decirlo".
Luego se sentó en la silla. Parecía dispuesto a entablar conversación.
De alguna manera, Isaac sintió que Porter había adivinado por qué había venido a la tienda. Así que decidió ir directo al grano.
"Me gustaría preguntarle por una persona llamada Benedict Rayne".
Ese era el nombre que Monica había mencionado hacía una semana.
"...No importa lo que elija a partir de ahora, o en qué futuro acabe... por favor, recuerde este nombre. Nunca, nunca lo olvides".
Isaac nunca había oído el nombre de Benedict Rayne, pero lo había visto. Hacía unos meses, cuando había visitado la librería con Monica, ella había estado buscando un libro de ese autor.
Isaac sólo había echado un vistazo al libro, así que Monica probablemente no creía que él recordara el nombre del autor.
Cuando Monica quizo ese libro de vuelta, Porter mencionó que el autor era amigo suyo, así que Isaac sintió un poco de curiosidad y miró el nombre del autor.
Porter apoyó la mejilla en la mano que tenía sobre el mostrador y dejó escapar un suspiro. Su aliento hizo que la llama del candelabro parpadeara, y la silueta de un hombre con sombrero también vaciló.
"Benedict Rayne. Era uno de mis pocos amigos, un erudito. ¿Qué clase de erudito? Es una pregunta difícil de responder. Benedict tenía conocimientos sobresalientes en campos como la medicina, las matemáticas, la física, la biología e incluso la magia... Era un genio raro y verdadero, que diseñaba de todo, desde cafeteras hasta instrumentos médicos, pasando por herramientas mágicas."
Porter apoyó la barbilla en los dedos entrelazados y miró a Isaac.
"Dijiste que habías leído mis novelas bajo el nombre de Dustin Gunter, ¿verdad?".
"Creo que las he leído todas".
"Entonces entenderás esto. Benedict Rayne intentaba crear un artefacto mágico similar al Cáliz Negro".
El Cáliz Negro era un objeto importante que probaba la legitimidad del linaje real.
Un mal presentimiento comenzó a agitarse y revolverse en lo más profundo del pecho de Isaac.
Observando el gesto inconsciente de Isaac de oprimirse el pecho, Porter le clavó una mirada oscura.
"En sus últimos años, Benedict investigaba sobre genética. No entiendo muy bien los detalles técnicos, pero al parecer, sus herramientas mágicas podían analizar muestras de sangre, piel y otras para detectar enfermedades genéticas a tiempo e identificar a los parientes consanguíneos."
Si tal artefacto realmente existiera, el más amenazado sería...
El Duque de Crockford, que protegía al falso príncipe.
"Al final, Benedict murió antes de que su artefacto fuera completado."
"¿Fue debido a una enfermedad o algo así?"
"Fue ejecutado por usar magia prohibida. Los inquisidores apenas realizaron ninguna investigación, ni siquiera escucharon su defensa, y llevaron a cabo la ejecución quemándolo en la hoguera con una premura antinatural."
"...¿Y dónde fue ejecutado?"
"En la ciudad de Rosemaria".
Rosemaria no estaba en el territorio del Duque de Crockford, pero el señor local era uno de los leales vasallos de Crockford.
Las condiciones se alineaban alarmantemente con la hipótesis que se formaba en la mente de Isaac.
...No, seguramente no...
Porter observó la tensa expresión de Isaac con mirada impasible y observadora, sin perderse el más mínimo cambio.
"Benedict había perdido a su mujer al principio, pero tenía una hija".
"..."
"Incluso le trajo una de mis novelas como recuerdo, pero la extraña chica sólo se interesó por los libros de matemáticas, sin mostrar ningún interés".
Ah, sí. Tiempo atrás, en la fiesta del té, la envenenada Monica había estado murmurando en su delirio, "No lo quemes, no lo quemes".
"...¿Qué pasó con esa hija?"
"Tras la muerte de su padre, fue acogida por unos parientes. No sé qué fue de ella después de eso".
Si la sospecha de Isaac era correcta——no, ahora estaba casi seguro de ello.
Benedict Rayne, el padre de Monica, había sido asesinado por el Duque de Crockford para impedir que se descubriera la verdadera identidad del Segundo Príncipe.
En aras del objetivo de Isaac Walker, el padre de Monica había muerto.
Aquel que una vez había quemado el cuerpo de una persona querida con sus propias manos no era reacio a ensuciar esas manos en aras de su propósito.
Así como había amenazado la debilidad de Emanuel, o mantenido el nombre de Felix Ark Ridill, podía hacer cualquier cosa.
Pero ahora, por primera vez, la mente de Isaac chirriaba, y sintió el impulso de abandonar sus pensamientos.
¿Fue mi culpa que el padre de Monica muriera? ¿Monica lo sabía? ¿Por eso mencionó su nombre aquella vez?
——Para que un deseo se cumpla, a veces hay que sacrificar algo...
——Siempre pensé que podría hacerlo fácilmente. Pero cuando me di cuenta de que el padre de alguien murió por mi deseo... no supe qué hacer.
¿Cuál era el deseo de Monica? Era obvio——probar la inocencia de su padre y absolver su injusta muerte.
¿Y qué tenía que sacrificar por ese deseo?
...A mí.
Aquel día, a la inquieta Monica, él le había dicho "Tal vez pondrías contar conmigo", con aquella amabilidad fina y vulgar.
Qué bufón soy... la causa de la muerte de su padre siendo "confíar en mí".
Antes de darse cuenta, un sudor frío le recorría las palmas de las manos y tenía la boca seca como un hueso. La cabeza le palpitaba.
A Isaac, en silencio y estupefacto, Porter le dijo.
"Antes he dicho que eres extraordinario, un personaje importante de la historia".
Porter se puso de pie, su silla raspando ruidosamente, proyectando una sombra inusualmente grande.
"Pero tu historia nunca se contará. Quedará enterrada en la oscuridad de la historia".
El joven, obsesionado únicamente con dejar atrás el nombre de su maestro, habiendo perdido su propio rostro y nombre, preguntó con voz seca,
"...¿Es eso una profecía?"
"Difícilmente. Sólo las divagaciones de un novelista. Ni siquiera lo bastante bueno para material de una nueva obra".
Porter se encogió de hombros con indiferencia, de una manera que no dejaba claro lo serio que estaba siendo.
Observándolo, Isaac se convenció a sí mismo.
Ah, tienes razón, Porter. Mi historia es innecesaria en la historia.
La historia que necesita ser contada no es la de Isaac Walker.
La historia que será contada en la historia es la de Felix Ark Ridill.
Y sin embargo, el hecho de que una chica hubiera perdido a su padre por eso le pesaba ahora en el pecho.
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