jueves, 23 de octubre de 2025

A14C7. El Príncipe Ideal

Felix Ark Ridill se odiaba a sí mismo.

Tenía mala memoria, se sentía mal y se desmayaba incluso tras una ligera actividad física, y no sabía hablar bien delante de los demás. Un príncipe débil e incompetente. Por mucho que lo intentara, nunca podría estar a la altura de las expectativas de los demás. Nunca podría enorgullecer a su abuelo.

Aunque Felix apenas recordaba el rostro de su madre, todos estaban de acuerdo en que la Duquesa Irene era una mujer hermosa e inteligente.

Debía de ser el orgullo del Duque Crockford, su padre. Por eso el abuelo mencionaba a menudo el nombre de Irene.

Decían que la salud de Irene se deterioró después de dar a luz a Felix, lo que finalmente la llevó a la muerte.

──"Si ese iba a ser el caso, debería haber renunciado a dar a luz para preservar la vida de Lady Irene".

──"Cambiar su vida por semejante príncipe...".

──"Podría haber nacido otro hijo si hubiera sido necesario".

Cuando Felix escuchó a los criados de la mansión decir tales cosas, deseó desaparecer.

Por mi culpa murió mi madre. Yo no debería haber nacido.

Pensar eso hizo que Felix se sintiera completamente miserable y triste, así que se escondió bajo las sábanas y lloró en silencio.

"...¿Su Alteza Felix?"

Era Isaac, su ayudante, desde el otro lado de la manta.

Aunque Felix hizo todo lo posible por reprimir su voz, parecía que su llanto se había filtrado.

"¿Se encuentra bien? ¿Te duele algo?"

Ah, él también había hecho que el amable Isaac se preocupara. Era un príncipe tan molesto, siempre preocupando a los demás.

──Era su culpa que la amada madre muriera y él, el incompetente, naciera en su lugar. Sólo causaba problemas sin ningún valor redentor, no debería haber nacido.

Desde debajo de las sábanas, Felix confesó sus verdaderos sentimientos con voz entrecortada. Isaac acarició la cabeza de Felix por encima de la manta.

"...Ark, nunca pensaría que sería mejor que no hubieras nacido".

Esas palabras salvaron tanto a Felix.

* * *

Alrededor de su 8vo cumpleaños, Felix empezó a tener fiebres con frecuencia y a estar postrado en cama.

Hasta hace poco, su salud era lo bastante buena como para jugar al ajedrez con Elliot y tomar el té y bailar con Bridget. Pero desde hacía uno o dos meses estaba confinado en su habitación.

Aquel día hacía buen tiempo, así que Felix se sentía un poco mejor que de costumbre. Aún así, no estaba lo bastante bien como para salir, así que se puso un chal, se sentó en su escritorio y abrió su diario.

Últimamente no había escrito mucho en él, ya que estaba todo el día encerrado en su habitación sin nada sobre lo que escribir.

Así que, juguetonamente, Felix garabateó en una esquina del cuaderno. Dibujó un príncipe con corona──su idea del príncipe ideal. Junto al dibujo, Felix escribió:

[El príncipe ideal]

  • Inteligente (puede entender asuntos políticos complejos)
  • Valiente
  • Amable con todos
  • Hábil con espadas y caballos
  • Hábil en la caza
  • Puede usar mucha magia
  • Puede saludar a la gente con confianza (sin tropezar con las palabras)
  • Buen jugador de ajedrez (mejor que Elliot)
  • Sabe elogiar a las damas (sin molestar a Bridget)
  • Destreza en el baile (puede dirigir bien, no pisa los pies de su pareja)
  • Puede hacer todo tipo de cosas como Ike

Cuando terminó de escribir, Felix dejó la pluma. Su ideal principesco estaba a leguas de sí mismo.

Por ejemplo espadas y caballos──Su hermano mayor, Lionel, destacaba en esas disciplinas. Así que Felix había pensado en dedicarse a la magia, pero su capacidad de maná era normal. Además, apenas y entendía las fórmulas mágicas, incluso las de los principiantes.

Se decía que Irene, la difunta madre de Felix, era adepta a la magia, e incluso que había contraído un espíritu elemental de agua de alto rango──, una hazaña increíble lograda por muy pocos magos en el reino.

Si yo pudiera contraer un espíritu así, tal vez el abuelo me alabaría. Tal vez todo el mundo diría que soy increíble.

Con un suspiro, Felix sacó del cajón un collar de aguamarina, un recuerdo de su madre. Esta aguamarina era su piedra de contrato, que albergaba el espíritu del agua al que estaba ligada.

Pero por mucho que estudiara, Felix nunca podría invocar a ese espíritu, ya que su afinidad innata difería de la de su madre.

Dejando escapar otro suspiro mientras devolvía el collar, llamaron a la puerta antes de que entrara Isaac.

Al ver a Felix sentado en la silla, Isaac arrugó ligeramente la frente con preocupación.

"¿Estás seguro de que deberías levantarte?".

"Sí, hoy me encuentro mejor".

"Ya veo."

Isaac pareció un poco aliviado mientras ponía una bandeja con té sobre la mesa. Luego miró a Felix y parpadeó.

"¿Una entrada en el diario?"

"Una, Ah, bueno..."

Nervioso, Felix cubrió la página abierta con el brazo. No es que le molestara que Isaac viera una entrada normal en el diario, pero la de hoy era embarazosa.

Después de todo, ¡Había contemplado seriamente la imagen ideal y lejana de un príncipe!

"¿Lo... lo viste?"

"Vislumbré el dibujo, parece... ¿Es algo que sería un problema que yo viera?".

"Uuuuugh~~"

Aunque Felix murmuró incoherencias al principio, finalmente cedió y retiró el brazo del cuaderno.

"...Bueno, si eres tú, Ike, no me importa."

Como Ike era amigo íntimo de Felix, no un simple asistente, Felix estaba dispuesto a enseñárselo. Al hojear el diario, los ojos de Ike se abrieron de par en par ante el texto.

"...'¿Cumplidos elegantes a las mujeres'?"

"Sí, ¿Recuerdas cómo me regañó Bridget el otro día?, me dijo '¿Es que Su Alteza no entiende nada de gracias sociales?'".

Los personajes principescos de los cuentos siempre piropeaban a las mujeres con palabras dulces y maravillosas.

'Tu pelo es tan hermoso como la seda', o 'Eres una sola rosa en flor', etcétera.

Aunque Felix lo argumentaba con seriedad, Isaac no parecía del todo convencido.

"Aunque no creo que eso se ajuste realmente a los criterios para un príncipe...".

"Bridget seguramente también preferiría un príncipe encantador y bien hablado. Debe resultarle una molestia que la consideren mi prometida potencial".

Mirando al príncipe ideal que había escrito, Felix se entristeció aún más.

Estaba increíblemente lejos del príncipe amado y perfecto.

Sollozando, Felix se sorprendió cuando Isaac extendió la mano y recogió la pluma. Pero en lugar de escribir, Isaac simplemente rodeó la línea "Amable con todos" que Felix había escrito.

"No conozco un príncipe más amable que tú", dijo Isaac con una sonrisa.

Para Felix, Isaac parecía más príncipe que él mismo.

* * *

Esa tarde, Felix se arrastró fuera de la cama y abrió la ventana de su habitación.

Asomando ligeramente la cabeza, tuvo una buena vista del patio interior donde Isaac estaba entrenando con espadas.

Hacer esto provocó que Isaac lo regañara por imprudente. Pero no esta vez, con Isaac ocupado con la práctica.

Isaac no sólo era inteligente, sino también físicamente capaz. Por el momento, estaba aguantando la práctica contra un instructor más corpulento y experimentado. A Felix le gustaba ver en secreto a Isaac entrenar desde su ventana.

"...Qué genial".

Aunque sólo tenía dos años más que Felix, Isaac era ingenioso, tenía aplomo y ayudaba sutilmente a Felix cada vez que tropezaba con los saludos o la etiqueta.

Bridget probablemente desearía que Isaac fuera el príncipe en vez de yo.

Con un suspiro, la mirada de Felix siguió a Isaac.

La sesión de entrenamiento parecía tomar un descanso cuando Isaac dejó su espada a un lado. Sin vacilar, se quitó la camisa empapada de sudor y se roció con agua de un cubo. Su tonificada espalda mostraba las marcas de los latigazos.

Ver aquellas cicatrices siempre llenaba a Felix de dolor y culpa.

Apartando los ojos de las marcas de los latigazos, Felix notó una cicatriz distintiva en el costado derecho de Isaac, debajo de las costillas.

"...¿Eh?"

Desconcertado, Felix se levantó su propia camisa para encontrar una cicatriz de laceración muy similar en la misma zona──de cuando él se había caído de un árbol y una rama le había atravesado el costado hacía mucho tiempo. La herida del costado de Isaac parecía casi idéntica en colocación, tamaño y estado de cicatrización.

"Pero... ¿Por qué?".

Definitivamente, Isaac no tenía una cicatriz así cuando se conocieron.

Además, Felix nunca había oído que Isaac sufriera una herida tan importante.

¿Podría ser... el abuelo hizo esto?

¿Cuando el incidente del árbol le sucedió a Felix, quizá Isaac fue castigado por el abuelo por supervisión negligente? ¿Fue esa cicatriz dada a Isaac como penitencia?

No puede ser... No puede ser...

Aunque tembloroso, Felix acabó por morderse el labio con decisión y se dirigió a los aposentos del abuelo.

Si la cicatriz de Isaac fue infligida injustamente... entonces como su amo, Felix no podía permanecer callado.

Enfrentarse a su abuelo le aterraba, pero regañando a sus temblorosas piernas, Felix se encaminó a ver la verdad.

──Sin saber que la verdad sería mucho más cruel.

* * *

La puerta de los aposentos del Duque Crockford siempre le pareció a Felix enormemente imponente. Probablemente la presión de su abuelo la hacía parecer así.

Felix había querido huir de esta puerta más veces de las que podía contar. Sin embargo, se armó de valor y llamó a la puerta.

"Soy Felix. Quiero hablar con usted, abuelo".

Tras una pausa, se oyó un lacónico "Adelante".

Con mano temblorosa, Felix agarró el pomo de la puerta y la abrió lentamente.

Como siempre, el Duque estaba de espaldas a Felix mientras trabajaba en los documentos. Sólo miraba a Felix con ojos desdeñosos.

Sabiendo esto, Felix se dirigió directamente a la espalda de su abuelo.

"Tengo una pregunta sobre Isaac".

No hubo respuesta. Pero el silencio no significaba que no pudiera continuar.

Evitando cuidadosamente los tartamudeos, Felix continuó hablando.

"Isaac tiene una gran cicatriz en el costado derecho, idéntica a la que yo tengo por haberme caído de un árbol. ¿Sabes algo de cómo se hizo esa herida, abuelo?".

La mano de escribir del Duque hizo una pausa. Así que sí sabía algo.

Girándose lentamente, el Duque miró a su nieto con rostro inexpresivo.

"Tal vez sea un buen momento, entonces".

"...¿?"

Ante la confusión de Felix, el Duque declaró sin rodeos,

"Isaac fue llevado para ser criado como tu doble de cuerpo. Con el tiempo, su rostro será remodelado con magia de manipulación corporal para que coincida con el tuyo."

"...¿Eh?"

El lento Felix no captó inmediatamente el significado de esas palabras.

¿Isaac era su doble de cuerpo? ¿Remodelar caras?

Mientras crecía el desconcierto de Felix, el Duque le miró con la habitual expresión de desdén desdeñoso.

La mirada de alguien que se rinde ante un nieto obtuso.

"Con el tiempo, Isaac te sustituirá en los actos oficiales. Ya no tendrás que hacer nada".

Esas palabras claramente significaban descartar a Felix.

Puesto que el sustituto desempeñaría todos los papeles, el inútil príncipe ya no era necesario, declaró su abuelo.

Una profunda desesperación, como si el suelo se desmoronara bajo sus pies, se apoderó de Felix.

Aún así, su lengua consiguió moverse porque confiaba en Isaac.

"...¿Lo sabe Isaac?"

"Lo sabe desde que lo acogieron. Por eso aceptó llevar las mismas cicatrices que tú".

Sólo con esas palabras, el Duque se volvió a su escritorio. Su espalda silenciosa lo transmitía todo:

No había necesidad de expectativas o palabras con respecto a Felix.

Su abuelo había renunciado a él hacía tiempo. Así pues, se había preparado un sustituto.

Isaac había sabido desde el principio que se haría cargo de Felix. Aún así, se hizo amigo ante la petición infantil de "ser amigo" de Felix.

Felix aprendió por primera vez que cuando una persona está profundamente desesperada, su corazón se hiela hasta el punto de no poder ni llorar ni hablar.



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